Supongamos que esta es una de esas noches un poco azules y que te la pasàs mirando por la ventana del colectivo y como no tenés ni música ni libros para ocuparte el bocho no te queda más que hacerte preguntas, pero no de esas preguntas que te vienen doliendo desde hace un par de meses porque serán dolores muy recientes, si no que preguntas -a veces más certezas- viejas.
Y pensás que si es todo cierto y de alguna forma todo lo que tiene que ser será, y lo que no, no será (gritá, saltá, corré, volá, morite, hundite), qué otra explicación le vas a encontrar?. Pasan años y tantas otras preguntas y aún otro o cuatro o diez quiebres de muñeca de trapo para que te preguntes, realmente, qué es lo que vale todo esto. Mirá, yo mucho no te puedo decir, salvo que mi vieja trató de cortarse las venas supuestamente bajo un "embrujo"; que mi tía dice que tiene viajes astrales espontáneos fuera de su cuerpo; y que mi otra tía decidió que la vez número 7 tenía que ser, y que escribió y mandó todas sus cartas y luego también se mandó la petaca entera con todas sus pastillas, jabón y fertilizante para plantas, y que se cortó las venas por todas las veces que la terminaron encontrando a tiempo... Hasta que bueno, el mismo fertilizante la terminó salvando, la hizo vomitar y dió para que la encontraran justo a tiempo y los médicos pudieran salvarle las manos antes de que se le gangrenaran las herida (gangrena es una linda palabra. o nombre. para mascota. "te presento a mi perra, gangrena". me gusta). Y que entonces, meses después, esta tía, este domingo, nos reciba a todas sonrisas tristes en su casa para almorzar como buena familia disfuncional. Sin importar la otra tía, del otro lado, ex madre de dos y actual madre de uno que nos llamó ese día a las 4 de la mañana completamente fuera de sí -dios mío, cómo te acordás un teléfono en un momento así- y que tu primo se murió, así de una, yendo a bailar, el día de su cumpleaños, que se desmayó y llamaron a la ambulancia pero no llegó al hospital. Quince. Años. Y todos habíamos estado allá, a la tarde con tirándole de las orejas y que los cumplas feliz. Y horas después tirábamos de nuestras propias orejas en la entrada del Fernández. Tiempo después, otro domingo, con el lado malicioso de la familia de mi viejo diciendo que como todos "ellos" (yo, también, papá?) "los de ese lado" (nunca dejamos de ni de un lado ni del otro) tenemos problemas con el cuerpo y que con la dieta y que ese chico iba al gimnasio entonces era obvio que lo que le pasó le pasó por tomar anabólicos (personas que comen enfrente de una resucitada por fertilizantes hablan con impunidad sobre los anabólicos y la efedrina) pero y que, sabés qué? cagate, porque yo sé, porque el médico forense tuvo que mirarnos a los ojos y nos lo tuvo que decir en la jeta, con el peso de todos sus añotes de ciencia corroída, sábanas descubiertas y descubrimientos de rostros, preguntas sin reacciones redox y una cierta impunidad que dá el que la ciencia no siempre tenga todas las respuestas... que no. Que no había nada.
Que sólo se tenía que ir.
Entonces lo único que realmente entendés, es que cuando te vas, te vas.
Después me acuerdo de que ya estamos en agosto, y que agosto siempre me trae este tipo de noches y este tipo de problemas antes de irme a dormir. Y que cuánto quilombo que traen las tías, la puta madre.
viernes, 26 de junio de 2009
jueves, 25 de junio de 2009
miércoles, 24 de junio de 2009
Eso y el poder dormir tranquila, claro
Lo mejor de terminar con una relación yunque es que vuelve la música. Es más: supe que todo el asunto estaba wheresooverweneedanewwordforover cuando podía ponerme el shuffle tranquila. Y que no me daban culpa mis placeres culposos, onda *so what/ I'm still a rockstar/ I've got my rock moves/ and I don't need you/ Guess what?/ I'm having more fun/ And now we're done/ I'm gonna show you tonight/ I'm alright/ I'm just fine / and you're a tool/ So, so what?* ¡Y que siga la música!
De Arroz con Leche: "Y será porque yerba mala nunca muere"
(Este post es escandalosamente viejo)
Y pongo mi nuevo iTunes. Suena uno de esos temas que, si mi vida fuera una serie de tv, seguramente sonaría de fondo a un tipo de monólogo interior reflexivo (redundancia?) acerca de alguna huevada del estilo...
Mierda.
Claro, y recién mi viejo me interrumpió cuando intentaba hacer uno de esos posts que a todos nos gusta leer mientras comemos el postrecito Shimmy (chocolate con dulce de leche, los otros no existen) y poner cara de "chabón!, tenés razón"
Pero bueno.
Mi viejo entra a mi cuarto y me hace una pregunta acerca del router. Como si yo supiera. Si yo supiera, ¿estaría escribiendo el post en el notepad? Claro, porque yo hago un filtro de las cosas para postear. Si bien me encanta leer esos weblogs que tienen toda la onda de diario personal y que cuentan absolutamente todo detalle de su vida, jamás pude hacer algo así. Supongo por paranoica. Supongo que es por el mismo motivo por el que me puse un nick tan ridículo como fue mi primer nick. Amanda. ¿A quién se le ocurre? Cuestión: mejor filtrar lo que uno quiere publicar.
O no.
Bueno, antes de dormir boludeo por algunos blogs.
Ajá.
Ajá.
Ajá.
Ajá.
Comentaría, pero no tengo ganas.
Claro.
Jeje.
No actualizó.
No, a ese mejor no vuelvo a entrar.
¿Msn? Silencio. Eso es agradable. A veces creo que el msn prendido las 24hrs nos hace creer que seríamos excelentes parejas en la convivencia.
Pero conozco parejas que viven juntas, y es como si hablaran por msn. No, gracias.
Mi bajista toca en un par de semanas.
Estuve cuatro días en cama. Bueno, mentira (jaja, recién tipeé mal cama, y puse cana en su lugar. Por cierto, no sé si me gusta este tema de Control Machete que estoy escuchando. Esto no tiene nada que ver con lo que estaba escribiendo, pero en realidad no importa, creo. Y si importa, ¿qué? Yo no soy la que pierde el tiempo leyendo esto que escribo. Sólo lo pierdo escribiendolo. Y lo pierdo porque no estoy hablando con nadie más en este momento, porque es muy probable que si lo estuviera haciendo le estaría diciendo estas cosas a esa pobre persona con la que estaría hablando en ese caso hipotético que mencioné anteriormente de decir que esto es una pérdida de tiempo aunque eso es completamente relativio (excelente, de otro error de tipeo me di cuenta de la similitud semántica entre relatividad y tibieza) pero ya no tengo la menor idea de lo que digo y me canso de tipear necesito ir a hacerme las uñas, urgente y a ver si me dejo de hacer la escritora surrealista y empiezo a poner puntos y comas que siempre tuve serios problemas con el señor ese Saramago y otros herejes que hablan mal de las reglas de la RAE como si hablar en contra de la ortografía siguiera de moda mejor quéjense de bush y dejen a la ortografía en paz
Espero no volver a encontrarme con Jorge Corona en lo de mi manicura.
No sé, la mayoría de los días me miro al espejo y me siento un lemur.
Si yo fuera realmente perfeccionista, borraría todo el post anterior y dejaría la frase que está antes de esta.
Pero ni sé si voy a postear esto.
¿Quién lo hubiera dicho? Lo posteé.
Y pongo mi nuevo iTunes. Suena uno de esos temas que, si mi vida fuera una serie de tv, seguramente sonaría de fondo a un tipo de monólogo interior reflexivo (redundancia?) acerca de alguna huevada del estilo...
Mierda.
Claro, y recién mi viejo me interrumpió cuando intentaba hacer uno de esos posts que a todos nos gusta leer mientras comemos el postrecito Shimmy (chocolate con dulce de leche, los otros no existen) y poner cara de "chabón!, tenés razón"
Pero bueno.
Mi viejo entra a mi cuarto y me hace una pregunta acerca del router. Como si yo supiera. Si yo supiera, ¿estaría escribiendo el post en el notepad? Claro, porque yo hago un filtro de las cosas para postear. Si bien me encanta leer esos weblogs que tienen toda la onda de diario personal y que cuentan absolutamente todo detalle de su vida, jamás pude hacer algo así. Supongo por paranoica. Supongo que es por el mismo motivo por el que me puse un nick tan ridículo como fue mi primer nick. Amanda. ¿A quién se le ocurre? Cuestión: mejor filtrar lo que uno quiere publicar.
O no.
Bueno, antes de dormir boludeo por algunos blogs.
Ajá.
Ajá.
Ajá.
Ajá.
Comentaría, pero no tengo ganas.
Claro.
Jeje.
No actualizó.
No, a ese mejor no vuelvo a entrar.
¿Msn? Silencio. Eso es agradable. A veces creo que el msn prendido las 24hrs nos hace creer que seríamos excelentes parejas en la convivencia.
Pero conozco parejas que viven juntas, y es como si hablaran por msn. No, gracias.
Mi bajista toca en un par de semanas.
Estuve cuatro días en cama. Bueno, mentira (jaja, recién tipeé mal cama, y puse cana en su lugar. Por cierto, no sé si me gusta este tema de Control Machete que estoy escuchando. Esto no tiene nada que ver con lo que estaba escribiendo, pero en realidad no importa, creo. Y si importa, ¿qué? Yo no soy la que pierde el tiempo leyendo esto que escribo. Sólo lo pierdo escribiendolo. Y lo pierdo porque no estoy hablando con nadie más en este momento, porque es muy probable que si lo estuviera haciendo le estaría diciendo estas cosas a esa pobre persona con la que estaría hablando en ese caso hipotético que mencioné anteriormente de decir que esto es una pérdida de tiempo aunque eso es completamente relativio (excelente, de otro error de tipeo me di cuenta de la similitud semántica entre relatividad y tibieza) pero ya no tengo la menor idea de lo que digo y me canso de tipear necesito ir a hacerme las uñas, urgente y a ver si me dejo de hacer la escritora surrealista y empiezo a poner puntos y comas que siempre tuve serios problemas con el señor ese Saramago y otros herejes que hablan mal de las reglas de la RAE como si hablar en contra de la ortografía siguiera de moda mejor quéjense de bush y dejen a la ortografía en paz
Espero no volver a encontrarme con Jorge Corona en lo de mi manicura.
No sé, la mayoría de los días me miro al espejo y me siento un lemur.
Si yo fuera realmente perfeccionista, borraría todo el post anterior y dejaría la frase que está antes de esta.
Pero ni sé si voy a postear esto.
¿Quién lo hubiera dicho? Lo posteé.
De Porcina: Problema
1. Lugares comunes a la hora de escribir, dar discursos o escribir monografías con tópicos tan extraños que no existen ni en el rincón del vago ni en monografías.com: a. Empezar con "El diccionario define la palabra XXX como..." b. Empezar con una pregunta retórica al estilo (directamente relacionada con a.) "amor. qué es el amor? una flor? un pedo? algunos dicen que..." c. empezar con alguna alegoría al mejor estilo jorge *dale que firmo con mi nombre tu obra* bucay y hablar de la experiencia esperanzadora de algún animalito ridículo como ser una laucha, un estreptococos o emilia attias y la moraleja de cómo lograron superar un trauma de la infancia observando caer una tostada -no siempre caen del lado de la mermelada.
Una de las peores es recurrir a las citas, como me está pasando a mí últimamente, y es todo porque de pronto voy en el colectivo y, ponele, está medio nublado y hay viento y los árboles no tienen hojas y están todas las veredas recién bañadas y me te palpás un poquito la soledad de las 8am (no confundir con la de las 12) y en tonces es Carrie (creo que es por su voz, hay algo en esa voz que me hace acordar a una voz mía que me contaba historias y que un día se me fue):
Despite the fact that there are over eight million people on the island of Manhattan, there are times you still feel shipwrecked and alone. Times even the most resourceful survivor would feel the need to put a message in a bottle, or on an answering machine.
También es un problema que los momentos de dejar fluir la conciencia coincidan con que esté el botón de blog this, ahí, tan cerquita.
Una de las peores es recurrir a las citas, como me está pasando a mí últimamente, y es todo porque de pronto voy en el colectivo y, ponele, está medio nublado y hay viento y los árboles no tienen hojas y están todas las veredas recién bañadas y me te palpás un poquito la soledad de las 8am (no confundir con la de las 12) y en tonces es Carrie (creo que es por su voz, hay algo en esa voz que me hace acordar a una voz mía que me contaba historias y que un día se me fue):
Despite the fact that there are over eight million people on the island of Manhattan, there are times you still feel shipwrecked and alone. Times even the most resourceful survivor would feel the need to put a message in a bottle, or on an answering machine.
También es un problema que los momentos de dejar fluir la conciencia coincidan con que esté el botón de blog this, ahí, tan cerquita.
martes, 23 de junio de 2009
De una colaboración en época de comillas
Creo que los encuentros cercanos con la familia de gitanos de arena y el reflejo en los oasis que instalan en sus zótanos y antros es el momento en el que decidís irte o quedarte.
Nuestras gitanas cuentan historias increíbles de conjuros, artilugios, amuletos, encuentros con las fuentes de, ponele, *todo* (no me acuerdo a quién le dije el otro día algo que no me acuerdo). Pero bueno, nuestras gitanas, si bien las queremos como nuestras, son sucias: si se bañan en nuestras duchas dejan rastros negros, que todavía me pregunto si no era mal de ojo expulsado, estancándose en el sarro de la bañera. Porque cuando conocés a una gitana, tené en cuenta que de alguna forma van a querer llevarte a su grupo, porque son un grupo de familias construidas.
Mucho tiempo las critiqué por escapistas, porque si bien a mí no me tocó me contaron que suele existir una suerte de vínculo incondicional de la sangre que todo lo puede, todo lo perdona, aunque no lo entienda. No me hizo falta que me llevaran los gitanos para entender que la sangre que nos une es la sangre que hierve por el otro, el que amás. Y en el caso de los gitanos, los une la gota de sangre que sale cuando se sacan la jeringa, el chorro que sale de la fosa izquierda, lo que queda entre las uñas y canutos.
Nuestras gitanas cuentan historias increíbles de conjuros, artilugios, amuletos, encuentros con las fuentes de, ponele, *todo* (no me acuerdo a quién le dije el otro día algo que no me acuerdo). Pero bueno, nuestras gitanas, si bien las queremos como nuestras, son sucias: si se bañan en nuestras duchas dejan rastros negros, que todavía me pregunto si no era mal de ojo expulsado, estancándose en el sarro de la bañera. Porque cuando conocés a una gitana, tené en cuenta que de alguna forma van a querer llevarte a su grupo, porque son un grupo de familias construidas.
Mucho tiempo las critiqué por escapistas, porque si bien a mí no me tocó me contaron que suele existir una suerte de vínculo incondicional de la sangre que todo lo puede, todo lo perdona, aunque no lo entienda. No me hizo falta que me llevaran los gitanos para entender que la sangre que nos une es la sangre que hierve por el otro, el que amás. Y en el caso de los gitanos, los une la gota de sangre que sale cuando se sacan la jeringa, el chorro que sale de la fosa izquierda, lo que queda entre las uñas y canutos.
De Arroz con Leche: Weird Deja Vu
A ver si aprendo de una buena vez...
Hoy se cumplió un año de algo.
Con razón me sentí rara todo el día.
El año que se cumplió hoy fue una mierda, estuvo buenísimo, fue una pérdida de tiempo que puso en camino concretar muchas cosas. Conocí gente que mejor olvidar, conocí gente a la que quiero conmigo. Me alejé de las que están siempre conmigo, sólo para darme cuenta de que siempre están, aunque yo me vaya. No tengo poder de decisión en eso. Por suerte.
Este año mantuve el pelo corto. Este año por suerte no engordé. Este año me quedé más tiempo del que pensaba en este lugar.
Este año me duele muchísimo. Me recuerdan que durante este año dejé caer aquello que yo creo es de lo más importante que tengo. Me jode tanto pensar eso, porque en el fondo tengo esa cosquillita que me dice que no dejé caer ese algo. Sólo lo bajé de un estante que se estaba por derrumbar, para ponerlo luego en otro amurado. Pero, claro, admito que mientras tanto ese algo acumula polvo al lado de mis videos de Jem.
Por muchas cosas odié este año.
Supongo que cuando lo termine, voy a agradecer haberlo vivido.
Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena.
Hoy se cumplió un año de algo.
Con razón me sentí rara todo el día.
El año que se cumplió hoy fue una mierda, estuvo buenísimo, fue una pérdida de tiempo que puso en camino concretar muchas cosas. Conocí gente que mejor olvidar, conocí gente a la que quiero conmigo. Me alejé de las que están siempre conmigo, sólo para darme cuenta de que siempre están, aunque yo me vaya. No tengo poder de decisión en eso. Por suerte.
Este año mantuve el pelo corto. Este año por suerte no engordé. Este año me quedé más tiempo del que pensaba en este lugar.
Este año me duele muchísimo. Me recuerdan que durante este año dejé caer aquello que yo creo es de lo más importante que tengo. Me jode tanto pensar eso, porque en el fondo tengo esa cosquillita que me dice que no dejé caer ese algo. Sólo lo bajé de un estante que se estaba por derrumbar, para ponerlo luego en otro amurado. Pero, claro, admito que mientras tanto ese algo acumula polvo al lado de mis videos de Jem.
Por muchas cosas odié este año.
Supongo que cuando lo termine, voy a agradecer haberlo vivido.
Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena. Callate, callate, callate, callate, callate, callate, callate, nena.
De Arroz con Leche: La tele también vale como velador
Como que no me gusta apagar la luz cuando me voy a dormir, porque es todo así como tan terminal, todo tan "te vas a dormir" y zácate, mañana llega la mañana y hay que levantarse y hay que seguir. No, no me gusta apagar la luz. No me gusta que se acabe, no me gusta que todo termine para irme a dormir. Porque sí me encanta irme a dormir, pero irme a dormir quiere decir que en algún momento voy a tener que despertarme y escuchar a peña hablando de tiburones fucsia y levantarme y bañarme y alimentar a las fieras, ir a trabajar.
Por eso me gustan las mesitas de luz. Con veladores. La luz de los veladores. Y me gusta la palabra velador. También me gusta decir cus cus. La luz de los veladores que siempre implican ojos que leen, miran el techo, se entrecierran molestos, quieren fumar.
Y me siento mejor.
La compu ahora está en el living, ya no la tengo conmigo ni a su luz más acotada, en el cuarto y si bien eso es buena señal (señal de nena grande e independiente que trabaja, compra lavandina desinfectante y hace todas las cosas que hace una persona grande como tener la computadora en el living o en un ambiente separado a su cuarto) ya ni cuenta, la pobre. Pobre. Y sí, pobre. Porque si bien me libero de las personas con una facilidad de llame ya, no, mis cosas, mi computadora, mi gato chino y estatua del quijote y buda, no, los quiero, son pobrecitos, se quedan conmigo, si no quién los va a querer, quién los va a poner en sus mesitas.
El sueño me va ganando y me llega, y quiero y no quiero. Quiero y no quiero.
Siempre lo mismo.
Por eso me gustan las mesitas de luz. Con veladores. La luz de los veladores. Y me gusta la palabra velador. También me gusta decir cus cus. La luz de los veladores que siempre implican ojos que leen, miran el techo, se entrecierran molestos, quieren fumar.
Y me siento mejor.
La compu ahora está en el living, ya no la tengo conmigo ni a su luz más acotada, en el cuarto y si bien eso es buena señal (señal de nena grande e independiente que trabaja, compra lavandina desinfectante y hace todas las cosas que hace una persona grande como tener la computadora en el living o en un ambiente separado a su cuarto) ya ni cuenta, la pobre. Pobre. Y sí, pobre. Porque si bien me libero de las personas con una facilidad de llame ya, no, mis cosas, mi computadora, mi gato chino y estatua del quijote y buda, no, los quiero, son pobrecitos, se quedan conmigo, si no quién los va a querer, quién los va a poner en sus mesitas.
El sueño me va ganando y me llega, y quiero y no quiero. Quiero y no quiero.
Siempre lo mismo.
De Pulgosa: Para tu tía Teresa
El problema con la sopa de espárragos no es uno. Son dos*:
1. La gente que toma sopa instantánea de espárragos tiene mal aliento. Es más, creo que no hay diferencia alguna entre el aliento que queda después de tomar sopa de espárragos y el aliento que queda, digamos, después de haber dormido 14 horas con la boca abierta. Sí. El mal aliento de la mañana huele igual que a la sopa de espárragos. O sea (2), que la verdadera pregunta es quién vino primero: el aliento a espárragos o la sopa de espárragos? O sea (3), andá a saber qué tipo de componente atómico, biológico, orgánico, kirchnerista de nueva hora tendrán en común los espárragos y los microorganismos que se descomponen, pudren, agonizan sin dejar seguro de vida en la boca y que generan ese aliento espantoso, espantoso, espantoso, justito como el que le siento a mi jefe cada vez que viene a ver algo a mi máquina. O sea (4), man, plis. O sea (5). O sea (6). Sea o (A). Ya me banco esa sinfonía de ruiditos que hacés todo, todo, todo -o sea (7)- todo el día: ruido de tragar, ruido de aspirarse los mocos, ruidito de tomar la sopa de espárragos, ruidito de aaaah qué rica que está mi sopa de espárragos mientras yo pienso que hoy mejor, no, no, o sea (8), hoy alejate de mí. Eh. Eso. O sea (9). Porque encima ya vengo acumulando tics nerviosos porque a vos se te descompuso el mute corporal. Y encima te parás, venís, decís alguna cosa del marketing (que, también, o sea (10), odio) y cuando hablás se me ahuma la cara con ese, osea (11), *ese* aliento a espárrago, espantoso, espeso. Y tibio, como sopa.
Así que, osea (12), en verdad, diría que el primer problema de la sopa de espárragos es la gente que la toma.
2. Tiene gusto a guasca.
* Probablemente sean más. Como que en Inglaterra son llamados "little soldiers". Scary. Cuando la humanidad sucumba ante el ejército de espárragos te quiero ver riéndote de la ironía
1. La gente que toma sopa instantánea de espárragos tiene mal aliento. Es más, creo que no hay diferencia alguna entre el aliento que queda después de tomar sopa de espárragos y el aliento que queda, digamos, después de haber dormido 14 horas con la boca abierta. Sí. El mal aliento de la mañana huele igual que a la sopa de espárragos. O sea (2), que la verdadera pregunta es quién vino primero: el aliento a espárragos o la sopa de espárragos? O sea (3), andá a saber qué tipo de componente atómico, biológico, orgánico, kirchnerista de nueva hora tendrán en común los espárragos y los microorganismos que se descomponen, pudren, agonizan sin dejar seguro de vida en la boca y que generan ese aliento espantoso, espantoso, espantoso, justito como el que le siento a mi jefe cada vez que viene a ver algo a mi máquina. O sea (4), man, plis. O sea (5). O sea (6). Sea o (A). Ya me banco esa sinfonía de ruiditos que hacés todo, todo, todo -o sea (7)- todo el día: ruido de tragar, ruido de aspirarse los mocos, ruidito de tomar la sopa de espárragos, ruidito de aaaah qué rica que está mi sopa de espárragos mientras yo pienso que hoy mejor, no, no, o sea (8), hoy alejate de mí. Eh. Eso. O sea (9). Porque encima ya vengo acumulando tics nerviosos porque a vos se te descompuso el mute corporal. Y encima te parás, venís, decís alguna cosa del marketing (que, también, o sea (10), odio) y cuando hablás se me ahuma la cara con ese, osea (11), *ese* aliento a espárrago, espantoso, espeso. Y tibio, como sopa.
Así que, osea (12), en verdad, diría que el primer problema de la sopa de espárragos es la gente que la toma.
2. Tiene gusto a guasca.
* Probablemente sean más. Como que en Inglaterra son llamados "little soldiers". Scary. Cuando la humanidad sucumba ante el ejército de espárragos te quiero ver riéndote de la ironía
De Pulgosa: Qué lástima, pero adiós
Porque no da que, de nuevo, haya apilado mi vida en una linda torrecita y que, pum, de la nada, caiga Luciano Pereyra y me tire todo a la mierda, incluyendo la pieza que representa mi amor por las porquerías chinas que sale disparada hacia la nariz de Gerardo. No da, entendés? No da. No da que me haya copado en querer matar la depresión del domingo a las 3 de-la-mañana-y-no-me-quiero-dormir armando planes y planillas y tomando decisiones oh muy importantes y que el lunes esto y entonces el martes esto y aquello otro para que el miércoles pueda esta. No da. No da que el lunes haya empezado no así, pero asá. Y que ello haya terminado en una seguidilla de asá, asá y asá que hacen que hoy, ahora, ya, en este momento, me esté comiendo los mocos leyendo que eso no puede ser, que nunca contesto (no puedo contestarle a la gente que no está, sabelo), que no sabe nada, que me calme, que hoy no voy así que mañana vemos los pendientes y si me acuerdo te pago, y que para zafar del día tenga que pedirle ayuda a ella, a ella, ella que me da la mano, sí, pero cuando te la agarra te tironea para ella, hasta que la podés escuchar cantando pseudo rancheras al oído.
Qué láaaastima, pero adiós.
Qué láaaastima, pero adiós.
lunes, 22 de junio de 2009
De Pulgosa: "Piojo"
Cuando la volví a ver me sentí vieja. Pero posta. Esa vejez que te pesa cuando te acordás que de pronto te gusta la espinaca cruda y está todo mal, porque a qué pendejo o pendeja de mierda le gusta comer espinaca?
En fin. Decía que cuando la volví a ver me sentí vieja, vieja, vieja. Porque yo a ella la conocí cuando era *así* de chiquita y al principio yo la odiaba porque hacía cosas horripilantemente horribles como horripilantizarse ante un pelo en la bañera. Y me acuerdo de una época en la que ella me imitaba todo el tiempo, ponele, yo estornudaba y atchís, ella, al toque.
Fue volver a ver a la piojo, y fueron todos los años que semi vivimos juntas, todo lo que nos peleamos y torturamos (yo era la voz que salía de su placard a la noche, la que la convencía de que las piernas de jamón están hechas de tías que murieron solas y solteras en un bingo, y la que la acusó al mejor estilo in the name of the father de cosas que no había hecho). Pero también, y muy especialmente, fue la imagen de la primera persona que sentí el impulso, la necesidad, el instinto de proteger. (independientemente del haber querido proteger a mis padres y el diosquenoexiste sabe que esa pelea nunca la gané)
Y de quedarme a dormir en su cuarto a la noche si tenía miedo, convencerla de que todo va a estar bien y querer sacarle una sonrisa cuando *ellos* nos dejaron afuera de la habitación, en un hotel, en una isla, a la tardenoche, mientras se clavaban alfileres en los ojos y nosotras sólo podíamos esperar y mirar a lagartijas escurrirse en la arena.
Después, graciasadiosquenoexiste, *ellos* se separaron, y por lo tanto, ella y yo también. Nos cruzamos mensajes de texto un par de veces, pero llegó un momento en que todo entre *ellos* siguió tan mal que directamente no podía hablarle. Si me enteraba cosas de su vida era a través de terceros, esas personas que te cruzás en jurabildo sólo porque las esquinas como jurabildo están hechas para que se crucen personas añejas y se cuenten chismes de personas que hace mucho no se ven.
Me sale tan bien hacer lo que no quiero.
El día del velorio de su abuelo, todo lo que era la piojo se se empezó a venirme encima. Estaba enorme, pioja mutante, con pelo largo y flequillo. Extrañamente elocuente, a pesar de tener la cara llorada.
Quedamos en que nos volvíamos a ver esa semana, para ayudarla con una monografía de literatura que le quedó previa.
El día que la piojo vino a mi casa toda ella se me terminó de venir encima. No vino sólo una piojo que me dejó completamente enamorada de que sea *ella*, *ella* y sólo *ella* y no un clon de novelita de cris morena que escucha miranda. Si no una pendeja hermosa, que se tatuó "love is all you need" en la cadera, que escucha a velvet y va a actividades en contra del zoo de buenos aires.
El día que la piojo se me vino encima, cayó con toda la historia de la primera persona que quise proteger. Con su ser entero, que me muero por ver para qué lado va a volar (y el haber revivido la necesidad de eliminar a cualquier cazador furtivo que dispare en la tarde). Y con una noche haciendo algo que pensé ya *no podía, no quería, se me marchitaba, era imposible que fuera a* volver a disfrutar. (Comimos arrolladitos primavera *vegetalianos*, arroz blanco, Olga Orozco y Octavio Paz).
El día que la piojo vino a mi casa, se me vinieron los años encima. Pasé casi 8 horas, con mi *hermana*, hablando de poesía.
De Pulgosa: "Y si mi madre es alcohólica yo me iba a enamorar de un adicto"
Soy buena para cumplir órdenes.
Las mujeres del lado materno de mi familia son mujeres de hierro. Llevan a sus hijos drogadictos, embarazadas, hijos muertos, maridos ausentes (casadas y divorciadas) sobre la espalda. Llevan la resignación (I'm a tumor, I'm a tumor, I'm a tumor, I'm a tumor) en la sangre, cierran los ojos, asma y arritmias, ven volar las hojas. Soportan el aliento a alcohol, la cachetada, la trampa, el grito, el abandono, la recolección, la figurita repetida, la ausencia en la presencia. Crian hijos, los retan, los dejan demasiado libres, se preguntan si su vientre fue sólo una vía para salir a entregar el corazón al otro, no a ellas. Cocinan guiso, limpian las casas, son enfermeras, tienen escuelas. Entregan todo. Te miran con los ojos de una persona que se pregunta porqué, para qué. Sólo descansan cuando duermen, pero algunas vuelan en sueños. Una de ellas no está en esta realidad. La otra se fue con su hijo. Otra es la resistencia. Mi mamá es todas ellas.
Las mujeres del lado materno de mi familia viven solas, trabajan solas, edifican solas, caminan solas. Tantas generaciones de lo mismo. Son charrúas. Mesa, bizcocho con manteca, mate cocido. Gatos. País del orto. Manos gastadas. Soledades que en parte se enseñan, otras se heredan. Las hijas cargamos con la pena por adelantado, y la seguridad de que en algún momento seremos parte de.
De Pulgosa: "Pointless"
Ni bien entré a su oficina noté el pack sin abrir de los virginia super slims. Tenían mucho que ver, ella también era super slim. Entrada en años, pelo largo y lacio al estilo Cristina K -oh, el horror. Corner office with a view hacia la calle French. Es uno de esos engendros del mundo de la publicidad: recibida de comunicación social, está avocada a la búsqueda de "talentos" para sumar a la agencia o red de agencias.
Lo cierto es que el jueves a las 13 horas me encontré en la oficina de uno de esos dinosaurios, ese "otro" tipo de publicitario: ese que, a diferencia de los que recién empezamos que vamos rebotando atolondradamente de agencia en agencia, había trabajado 13 años en el mismo lugar.
- Sentate en la silla de la derecha que vas a estar más cómoda.
De algún lado saqué un don para las entrevistas de trabajo. Si me pongo estúpida cada vez que alguna pendeja con onda me pregunta la hora en el Salón y apenas balbuceo algo, no, en las entrevistas nada que ver. "Se ve que no tenés problemas con las relaciones interpersonales", me suelen decir, después de que les mando mi monólogo sobre cómo, en Web, más que experiencia llegué a tener oficio y cómo mi fuerte es el manejo de equipos, blahblahblah. Pero la verdad es que tengo tantos problemas con las relaciones interpersonales que me terminé buscando un psicólogo. Y, claro, después me terminé cogiendo a mi psicólogo -tenía que incluirte en algún lado-. Por lo que que básicamente seguí evaluando mi problema con las relaciones interpersonales, pero mientras preparo tostados para el desayuno en portaligas y él se pega una ducha en *mi* ducha -una pena que salga tan poca agua, no da para que me le una.
La señora super slim con pelo Cristina K habla bajito, muy bajito. No necesariamente pausado. Habla con las manos a tientas, pero segura.
Una de las concursantes más brillantes en la historia de antm -Hello, I'm Natasha from Rasha- dijo, cuando le tocó contarle una historia a un grupo de aborígenes nativos de Australia (!!) que "cuando hablás bajito obligás a la gente a prestarte atención". Mirá vos, toda la vida me convencieron de lo contrario, pero si Natasha from Russia lo dice, y la señora super slim parece estar de acuerdo, debe ser verdad. La señora super slim hablará bajito, pero en nigún momento se me ocurre pensar -como me pasa tantas veces- que no me habla otra cosa que no sea la verdad.
- El que te contrata en negro por esa plata jamás te va a blanquear.
Espié mi cv y repasé mis trabajos anteriores y el actual (ya no). Y bueno, en su momento yo había aceptado porque necesitaba el trabajo. Pero nunca más. Nunca más un laburo por desesperación, nunca más esas condiciones, nunca más laburo con actores y never, ever, ever, ever again trabajar con *ellos*. Me gusta su música, sus pinturas, sus artistas, su comida y speedy gonzález. Pero no. Nunca. Más. Trabajar. Con. Ellos. Sospecho que si le hubiera dicho eso a la señora super slim me hubiera dado la razón.
- Noto que la gente de Web se la pasa rebotando de trabajo en trabajo, no tienen conciencia de 'carrera'. Tengo ganas de decirles a todos ustedes que se dejen de joder.
A pesar de eso, la señora super slim me dice que el martes me llaman para coordinar una segunda entrevista con la jefa del departamento, y blah. Y yo ya tengo otro laburo, empiezo en una semana, pero no iba a desperdiciar la oportunidad de entrevistarme con alguien así.
Salgo del edificio en dirección al Alto Palermo, me ordeno la agenda del día en la cabeza (groceries, pago fácil, claudia, mamá, freelo, ay qué lindo que va a ser mi celu nuevo) vuelvo a putear a *ellos* porque sé que no voy a cobrar hasta el martes que viene. Camino sin pisar, pienso de nuevo en la señora super slim, en los virginia sin abrir, en la voz bajita, bajita pero segura, tan segura que me intimida. De la manera que sólo los modelos a seguir te logran intimidar.
De Pulgosa: "And I see you've made your choice"
Vi al cura de turno con su sotana blanca que dejaba entrever la camisa de asadodedomingo que tenía puesta abajo. La azafata pregunta desde la puerta del garage si podemos empezar con el servicio, pero no, porque todavía falta que llegue el pastor (católicos de turno, never pero never. Esto parece un chiste de Muleiro, pero, onda: una pareja de judíos -no ortodoxos, claro-, otra de testigos de jehová y otra de capitalistas salvajes se juntan en el entierro de una evangelista. Entonces, una le dice...).
El tema con los cementerios privados es que te cierran todo de una manera tan ascéptica que no sabés si estás, de hecho, en un entierro o viendo un documental sobre carnes kosher al vacío. Porque esperar a que pongan la tela esa horrible de pasto sintético después de que tres tímidos tiraran los pétalos de rosa que la azafata ofrecía es ¿cómo decirlo? demasiado poco dramático. Te moriste. Ya es demasiado con que se te haya apagado la tele que, encima, te tengan que tapar con plástico. Por lo menos en los entierros en cementerios municipales el asunto se termina de verdad, porque no sólo *todo se termina cuando canta la gorda* si no que todo termina cuando volviste a la tierra (o a la jaula de las jirafas, cuan Juan Castro) y todo se termina cuando *te entierran*. La tierra tiene que caer sobre el cajón y tienen que golpear las piedras por cada uno de tus hijos (vivos y muertos). Otro montón tiene que golpear por tu marido, otro por los trescientos médicos que visitaste, otro por el médico que justo tendrías que haber visitado, otro por tus ex nueras que -¿quién lo hubiera dicho?- fueron a verte, otro por todas las veces que no quisistes verlas y las alejaste y puteaste. Otro montón de tierra que caiga sobre el cajón y te vas a haber olvidado del hecho que de 40 personas que fueron a tu entierro, 10 eran familia, 28 fueron amigos de algún miembro de la familia y sólo 2 -DOS- fueron por *vos*. Te hubiera tirado mi manojo de tierra por todas las veces que me dijiste que fui el bebé más feo que habías visto, por cuando me quisiste evangelizar y convencer de que el color rojo era el color del demonio -en la casa de mamá teníamos una cocina con azulejos rojos y no entré ahí por dos meses-, por todas las veces que estrellada desde el piso me mirabas de reojo desde tu hombrera y me decías que vuele alto. Y otro manojo por el jugo de naranja, los saleritos, las carteras, el puchero y el sandy de chocolate en la heladera. Otro por el puesto de reina madre del clan que queda vacío.
Y el último por ser una familia tan digna de vos: nos vamos a la casa del tío. Comemos empanadas mientras ponen Diana Krall. Tomamos cerveza en copa de degustación. Hablamos de lotes en barrios privados. Decidimos que Mery y yo vamos a tu casa el martes a embalar las cosas. No tenemos idea de qué hacer con la gata.
Prendo un cigarrillo delante de mi familia por primera vez. Por lo menos, te tendría que haber tirado tierra por la cara de indignación que no vas a poner.
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