martes, 23 de junio de 2009

De Pulgosa: Para tu tía Teresa

El problema con la sopa de espárragos no es uno. Son dos*:

1. La gente que toma sopa instantánea de espárragos tiene mal aliento. Es más, creo que no hay diferencia alguna entre el aliento que queda después de tomar sopa de espárragos y el aliento que queda, digamos, después de haber dormido 14 horas con la boca abierta. Sí. El mal aliento de la mañana huele igual que a la sopa de espárragos. O sea (2), que la verdadera pregunta es quién vino primero: el aliento a espárragos o la sopa de espárragos? O sea (3), andá a saber qué tipo de componente atómico, biológico, orgánico, kirchnerista de nueva hora tendrán en común los espárragos y los microorganismos que se descomponen, pudren, agonizan sin dejar seguro de vida en la boca y que generan ese aliento espantoso, espantoso, espantoso, justito como el que le siento a mi jefe cada vez que viene a ver algo a mi máquina. O sea (4), man, plis. O sea (5). O sea (6). Sea o (A). Ya me banco esa sinfonía de ruiditos que hacés todo, todo, todo -o sea (7)- todo el día: ruido de tragar, ruido de aspirarse los mocos, ruidito de tomar la sopa de espárragos, ruidito de aaaah qué rica que está mi sopa de espárragos mientras yo pienso que hoy mejor, no, no, o sea (8), hoy alejate de mí. Eh. Eso. O sea (9). Porque encima ya vengo acumulando tics nerviosos porque a vos se te descompuso el mute corporal. Y encima te parás, venís, decís alguna cosa del marketing (que, también, o sea (10), odio) y cuando hablás se me ahuma la cara con ese, osea (11), *ese* aliento a espárrago, espantoso, espeso. Y tibio, como sopa.

Así que, osea (12), en verdad, diría que el primer problema de la sopa de espárragos es la gente que la toma.





2. Tiene gusto a guasca.






* Probablemente sean más. Como que en Inglaterra son llamados "little soldiers". Scary. Cuando la humanidad sucumba ante el ejército de espárragos te quiero ver riéndote de la ironía