lunes, 22 de junio de 2009

De Pulgosa: "Pointless"

Ni bien entré a su oficina noté el pack sin abrir de los virginia super slims. Tenían mucho que ver, ella también era super slim. Entrada en años, pelo largo y lacio al estilo Cristina K -oh, el horror. Corner office with a view hacia la calle French. Es uno de esos engendros del mundo de la publicidad: recibida de comunicación social, está avocada a la búsqueda de "talentos" para sumar a la agencia o red de agencias. 

Lo cierto es que el jueves a las 13 horas me encontré en la oficina de uno de esos dinosaurios, ese "otro" tipo de publicitario: ese que, a diferencia de los que recién empezamos que vamos rebotando atolondradamente de agencia en agencia, había trabajado 13 años en el mismo lugar. 

- Sentate en la silla de la derecha que vas a estar más cómoda.

De algún lado saqué un don para las entrevistas de trabajo. Si me pongo estúpida cada vez que alguna pendeja con onda me pregunta la hora en el Salón y apenas balbuceo algo, no, en las entrevistas nada que ver. "Se ve que no tenés problemas con las relaciones interpersonales", me suelen decir, después de que les mando mi monólogo sobre cómo, en Web, más que experiencia llegué a tener oficio y cómo mi fuerte es el manejo de equipos, blahblahblah. Pero la verdad es que tengo tantos problemas con las relaciones interpersonales que me terminé buscando un psicólogo. Y, claro, después me terminé cogiendo a mi psicólogo -tenía que incluirte en algún lado-. Por lo que que básicamente seguí evaluando mi problema con las relaciones interpersonales, pero mientras preparo tostados para el desayuno en portaligas y él se pega una ducha en *mi* ducha -una pena que salga tan poca agua, no da para que me le una.

La señora super slim con pelo Cristina K habla bajito, muy bajito. No necesariamente pausado. Habla con las manos a tientas, pero segura.

Una de las concursantes más brillantes en la historia de antm -Hello, I'm Natasha from Rasha- dijo, cuando le tocó contarle una historia a un grupo de aborígenes nativos de Australia (!!) que "cuando hablás bajito obligás a la gente a prestarte atención". Mirá vos, toda la vida me convencieron de lo contrario, pero si Natasha from Russia lo dice, y la señora super slim parece estar de acuerdo, debe ser verdad. La señora super slim hablará bajito, pero en nigún momento se me ocurre pensar -como me pasa tantas veces- que no me habla otra cosa que no sea la verdad.

- El que te contrata en negro por esa plata jamás te va a blanquear.

Espié mi cv y repasé mis trabajos anteriores y el actual (ya no). Y bueno, en su momento yo había aceptado porque necesitaba el trabajo. Pero nunca más. Nunca más un laburo por desesperación, nunca más esas condiciones, nunca más laburo con actores y never, ever, ever, ever again trabajar con *ellos*. Me gusta su música, sus pinturas, sus artistas, su comida y speedy gonzález. Pero no. Nunca. Más. Trabajar. Con. Ellos. Sospecho que si le hubiera dicho eso a la señora super slim me hubiera dado la razón.

- Noto que la gente de Web se la pasa rebotando de trabajo en trabajo, no tienen conciencia de 'carrera'. Tengo ganas de decirles a todos ustedes que se dejen de joder.

A pesar de eso, la señora super slim me dice que el martes me llaman para coordinar una segunda entrevista con la jefa del departamento, y blah. Y yo ya tengo otro laburo, empiezo en una semana, pero no iba a desperdiciar la oportunidad de entrevistarme con alguien así. 

Salgo del edificio en dirección al Alto Palermo, me ordeno la agenda del día en la cabeza (groceries, pago fácil, claudia, mamá, freelo, ay qué lindo que va a ser mi celu nuevo) vuelvo a putear a *ellos* porque sé que no voy a cobrar hasta el martes que viene. Camino sin pisar, pienso de nuevo en la señora super slim, en los virginia sin abrir, en la voz bajita, bajita pero segura, tan segura que me intimida. De la manera que sólo los modelos a seguir te logran intimidar.