Qué láaaastima, pero adiós.
martes, 23 de junio de 2009
De Pulgosa: Qué lástima, pero adiós
Porque no da que, de nuevo, haya apilado mi vida en una linda torrecita y que, pum, de la nada, caiga Luciano Pereyra y me tire todo a la mierda, incluyendo la pieza que representa mi amor por las porquerías chinas que sale disparada hacia la nariz de Gerardo. No da, entendés? No da. No da que me haya copado en querer matar la depresión del domingo a las 3 de-la-mañana-y-no-me-quiero-dormir armando planes y planillas y tomando decisiones oh muy importantes y que el lunes esto y entonces el martes esto y aquello otro para que el miércoles pueda esta. No da. No da que el lunes haya empezado no así, pero asá. Y que ello haya terminado en una seguidilla de asá, asá y asá que hacen que hoy, ahora, ya, en este momento, me esté comiendo los mocos leyendo que eso no puede ser, que nunca contesto (no puedo contestarle a la gente que no está, sabelo), que no sabe nada, que me calme, que hoy no voy así que mañana vemos los pendientes y si me acuerdo te pago, y que para zafar del día tenga que pedirle ayuda a ella, a ella, ella que me da la mano, sí, pero cuando te la agarra te tironea para ella, hasta que la podés escuchar cantando pseudo rancheras al oído.
Qué láaaastima, pero adiós.
Qué láaaastima, pero adiós.